CUIDANDO NUESTRO ECOSISTEMA CULTURAL. LA CULTURA COMO DERECHO Y COMO BIEN COMÚN

La cultura es un derecho y un bien común del que todas formamos parte. Es necesario que pongamos todo nuestro esfuerzo en cuidar de ese ecosistema cultural que nos rodea: preservando la diversidad, facilitando su acceso, conservando nuestro patrimonio, fomentando el desarrollo de proyectos emergentes, protegiendo a las trabajadoras de este ámbito, impulsando nuevas formas de innovación y fortaleciendo modelos de gestión basados en la economía social.

Durante los últimos 35 años la cultura en Andalucía ha venido padeciendo esa pérdida generalizada de derechos y del estado del bienestar en el resto de ámbitos, como la sanidad o la educación, hasta el punto de haber dejado en plena sequía a nuestro ecosistema cultural. La cultura ha venido siendo utilizada para poner en marcha políticas cuyo objetivo era la mercantilización de nuestras vidas, sobre todo a través de procesos de gentrificación, privatizando el espacio público, y convirtiendo nuestras maneras de socialización a través de la cultura en meras formas de consumo.

Acabar con las redes clientelares establecidas durante tantos años no es tarea fácil. La cultura debe de dejar de ser instrumentalizada por los partidos políticos en gobierno para hacer propaganda o para intentar influir hacia una ideología concreta en la ciudadanía. También necesitamos hacer un esfuerzo por acabar con la excesiva burocratización y, en algunos casos, duplicidad institucional, que impiden que se desenvuelvan correctamente las labores de gestión. A estas alturas, si de algo estamos convencidas es de que en Andalucía esto sólo sería posible con un cambio de gobierno.

La cultura es tanto producida como recibida por toda la sociedad en su conjunto, por lo tanto es imprescindible que las personas puedan decidir, de manera activa y continuada, cual es la cultura que quieren para su comunidad y para cada territorio en particular (ciudad, pueblo, comarca, etc). Mejorar los mecanismos de escucha y abrir canales de comunicación fluidos entre ciudadanas e instituciones, donde se dé un verdadero diálogo, es uno de nuestros objetivos principales.

Debemos replantearnos el papel político de la cultura desde lo popular, es necesario que dejemos atrás esa idea, que nos han ido inculcando a partir de una políticas culturales que atendían a intereses partidista y de mercado, que la cultura es un lujo o simple entretenimiento. Se hace absolutamente necesario recupera su valor como herramienta de empoderamiento de las personas, de reconstrucción del tejido social a través del pensamiento crítico y de las formas de expresión que nos unen en la diversidad.

Para poder hacer posible este cambio el primer paso sería recuperar la confianza, en nosotras mismas y en las instituciones que gestionan lo que es de todas. Y para ello no hay otra vía que la de la transparencia. Cada céntimo de los presupuestos públicos dedicados a gestionar la cultura deben estar justificados y a la vista de todas. Sólo partiendo de una auditoría pública de las instituciones y empresas públicas de gestión cultural podremos tener el suficiente conocimiento e intervenir en aquello que no esté funcionando correctamente.

Todo procedimiento que se deberá lleva a cabo a través de convocatorias públicas, transparentes y democráticas. Cada decisión que tenga una importante repercusión para la ciudadanía deberá poder ser sometida un referéndum. Cada profesional que sea designado para un puesto de responsabilidad accederá al mismo a través de un concurso público al que toda persona interesada pueda concurrir, estableciéndose previamente los mecanismos necesarios para que se cumplan con las garantías de neutralidad.

Entendemos que el apoyo económico a la cultura, a través de ayudas y subvenciones, es una inversión y no un gasto, al igual que sucede con otros sectores como la industria automovilística o la agricultura. Creemos que es necesario por lo tanto revisar los presupuestos generales de la Junta de Andalucía para que la cultura tenga un equivalente apoyo económico. Es un hecho comprobado el retorno de capital que se obtiene como resultado y no es justificable que el apoyo no sea mayor precisamente en nuestra comunidad cuando la cultura es una de las principales riquezas de nuestro territorio. No podemos seguir sumidos en la precariedad y el escaso desarrollo de iniciativas culturales en nuestro entorno, ya sea con fines lucrativos o sociales, ya que todas ellas, bien gestionadas, revierten en el bien común y mejoran nuestra calidad de vida.

Con un 35% de paro en nuestra comunidad, las posibilidades que ofrece este sector deben ser tenidas en cuenta como máxima prioridad en nuestras líneas de actuación contra el desempleo; ya que es una de las vías más seguras para la creación de nuevas oportunidades para emprendimiento que consigan romper con la dependencia económica que hasta ahora caracteriza a nuestra región. Tenemos el capital humano necesario para que Andalucía pueda convertirse en referente cultural europeo y consigamos así ser generadores de nuevos proyectos socioeconómicos vinculados a la cultura y el conocimiento en colaboración con instituciones y empresas internacionales, que vayan mucho más allá del turismo asociado al sol y los bares.

Especialmente en Andalucía reivindicamos, además, más espacio dentro de los medios de comunicación para tratar los contenidos culturales de nuestra comunidad. La comunicación es uno de los lugares fundamentales donde compartir y hacer cultura, por lo que consideramos muy necesario abrir esos espacios y poner en marcha proyectos audiovisuales en nuestra televisión pública donde se difunda y ponga en valor las prácticas artísticas que aquí se desarrollan. Es urgente que existan programas de calidad dedicados a la cultura, críticos y abiertos a la diversidad, en los que las andaluzas y andaluces se sientan representados. Espacios abiertos y activos en los medios de comunicación, también digitales, que no se queden en la mera reseña de acontecimientos, sino capaces de analizar, poner en valor y proyectar internacionalmente todo el capital simbólico que entre todas estamos generando.

Hay dos elementos que consideramos que son esenciales para conseguir un verdadero fortalecimiento y desarrollo en el ámbito cultural: el riesgo y los tiempos. Es decir, apoyar iniciativas más experimentales y proyectos de investigación que superen las barreras limitadoras que generalmente se nos imponen por falta de valentía y confianza en el talento y capacidades de nuestra gente (tanto las profesionales como las usuarias). Por otro lado, debemos combatir el habitual cortoplacismo vinculado generalmente a las agendas políticas. Para que se dé un desarrollo real y estable de nuestro ámbito cultural se requiere a veces unos tiempos más prolongados para poder obtener resultados concretos. Cada proyecto debería poder marcar sus tiempos con independencia de los cambios de partidos que estén en gobierno. Nuca veremos un bosque llenos de árboles frondosos si continuamente sacamos las semillas antes de tiempo o si dejamos de regarlas cuando aparecen las primeras hojas.

Hay sectores que están funcionando especialmente bien, a pesar del escaso apoyo ofrecido desde las administraciones públicas, ofreciendo una proyección hacia el exterior bastante importante como para que se les tenga una especial consideración. Algunos de ellos, además, requieren de un mayor apoyo económico para que sea sostenible porque forman parte de una industria, como sería el caso del cine y el audiovisual. Debemos revisar tanto el marco jurídico que las condiciona, como las ayudas e infraestructuras que vienen reclamando y que hasta ahora no han sido atendidas, para que puedan desarrollarse y ofrecer todo su potencial. Ir al cine es la actividad cultural preferida en nuestra comunidad, trabajemos por favorecer que además se produzca una cinematografía propia, hecha desde aquí, que esté a la altura de los públicos más exigentes. Son muchas las personas que habiendo demostrado tener la capacidad y el talento, se ven obligados a trabajar fuera de Andalucía, sin embargo son también muchas las empresas de fuera que contratan a nuestras profesionales o que eligen nuestro entorno para rodar sus proyectos. Se hace evidente que si no se ha desarrollado mejor nuestra industria cinematográfica es a causa de la poca voluntad política y no por la falta de recursos.

Para fomentar un tejido cultural rico, plural y resistente no todo el presupuesto público debe estar orientado exclusivamente a financiar los centros y proyectos culturales oficiales, creemos que es imprescindible también dar apoyo a iniciativas ciudadanas y centros sociales y culturales autogestionados. Debemos estar atentas a lo que ya funciona, proyectos y espacios que gracias al esfuerzo de algunos grupos de personas son generadores de cultura locales muy necesarios ya que favorecen experiencias y visiones alternativas que, no queriendo estar dentro de lo institucional, son un elemento fundamental para la fomentar la riqueza y diversidad cultural de la que nos nutrimos. Para ello proponemos la recuperación y cesión de edificios públicos en desuso para la cultura a través de la autogestión, que “cada barrio tenga su centro social y cultural autogestionado”.

El trabajo en colaboración debe ser un pilar fundamental, es por ello que beberíamos apostar por una gestión que respete a los profesionales que ya trabajan en este ámbito. Reunirnos con los diferentes profesionales que actualmente trabajan en las diferentes instituciones dependientes de la Junta de Andalucía sería el primer paso, de manera que atendamos a sus demandas y modifiquemos todo aquello que esté dificultando el buen funcionamiento de las mismas. No deberíamos caer en el habitual error de querer cambiar sin necesidad proyectos, medidas o personas que ocupan cargos que estén demostrando buenos resultados.

Es de sentido común darnos cuenta que estando un mismo partido en gobierno durante tanto tiempo, que además ha dado claras muestras de buscar sólo sus intereses propagandísticos y estar cerrado a incluir otras sensibilidades y sumar otros saberes, que no es posible desarrollar todo nuestro potencial y capacidades si no se da un cambio en la dirección política de nuestras instituciones. En estos momentos las/os artistas y trabajadora/es de la cultura en Andalucía se encuentran ante la encrucijada de estar sometidos a un mercado ante el que no se les ofrecen ni los recursos ni la formación necesaria para competir y ante un servilismo institucional que poco va a variar por hallarse inmerso en la trama de clientelismo acumulado durante todos estos años. La salida a esta situación vendrá de la mano de unas políticas culturales que confíen en nuestras posibilidades y están decididas a trabajar por una escenario diferente en el que entre todas podamos decidir y hacer propuestas de cambio.

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