#10penkult

Comenzamos esta semana un proyecto en el que un grupo de personas vamos a intentar definir y redactar un ‘decálogo de prácticas culturales de código abierto’. La metodología que vamos a emplear (booksprint) junto con todo el proceso que acompaña esta iniciativa es parte de nuestro objeto de estudio. No sabemos cómo va a salir la cosa, pero nos mueve el deseo por experimentar nuevos formatos y maneras de hacer teoría, reflexionar y escribir colectivamente.

Desde que empiezo a mover esta iniciativa y voy voy comentándolo con otras personas, se nos van planteando algunas preguntas: ¿Por qué código abierto?, ¿por qué no hablar de cultura libre?, ¿es buena idea etiquetarnos?, ¿por qué un decálogo?, ¿de qué nos puede servir este esfuerzo?… las dudas siguen ahí y es precisamente estas cuestiones parte del debate y la reflexión que llevaremos a cabo todo el equipo de trabajo; que por cierto aprovecho para dar las gracias a todas y volver a decir el entusiasmo que me produce que podamos hacer esto juntas.

Ahora aquí, a petición de algunas compañeras, intentaré explicar un poco tal como yo lo veo:

Hablamos de ‘código abierto‘ porque aunque es una definición referida al software en los últimos años se ha extendido el uso de este término para definir aquellas prácticas que comparten principios muy parecidos en su forma de proceder: abierta, distribuida, colaborativa, etc. Podríamos hablar de cultura libre, pero creo que estamos refiriéndonos a otra cosa cuando decimos cultura de código abierto. Tal vez me equivoque en mi interpretación, pero entiendo que la cultura libre se refiere más a los términos en la distribución y el acceso a prácticas y producciones culturales, dejando al margen algunos aspectos importantes que sí son muy frecuentes en prácticas artísticas y culturales que podemos denominar de código abierto. Estos matices se caracterizan  por estar muy vinculados a cualidades más técnicas, como la #modularidad, lo #distribuido o las metodologías tipo #laboratorio.

Etiquetar puede ser una acción muy limitante pero sin duda es un proceso muy necesario para investigar y entender aquello que sea de nuestro interés. El truco está en ser flexibles en los planteamientos, respetuosas ante la complejidad, pero rigurosas con los datos que se manejan, es decir, las etiquetas son una guía o un ordenamiento pero no leyes incuestionables. Lo haremos con cuidado porque de lo que se trata es de identificar algunos principios básicos que nos ayuden a entendernos y hacernos entender. Elegimos hacer un decálogo porque nos parecía una manera sencilla de sistematizar algunas ideas. Que sean 10 principios o 5 o 20 no es tan relevante como todo el proceso de búsqueda y la visibilización de algunos principios con los que nos identificamos.

Como es un tema que de entrada nos preocupa, identificar cuales son esos principios, y además confiamos mucho en la inteligencia colectiva, hemos decidido expandir el proceso de búsqueda de estas palabras clave. En la primera mesa de trabajo nos disponíamos a hacer una sesión de ‘brainstorming’ de conceptos así que nos hemos dado cuentas de que era mejor hacerlo de manera más abierta e involucrando a otras personas que estuvieran interesadas en este decálogo y quisieran colaborar proponiendo una idea que considerasen que no puede faltar en un decálogo de prácticas culturales de código abierto. De esta manera vamos a poder observar coincidencias o tal vez recibir inputs que nos pongan las ideas del revés, todas serán bienvenidas.

Esperamos que la tarea sea útil para todas, que este manual sirva para mediar entre diferentes agentes culturales y para ampliar el acceso a cierta terminología y referentes poco estudiados hasta el momento.

Aquí mi lluvia de ideas, no sé por qué me han salido pareadas con una vinculación entre ellas no siempre evidente:

#distribuido/#p2p

Una característica fundamental de las prácticas de código abierto es su estructura distribuida. La tecnología p2p refleja, y quizá ha incentivado aún más esta forma de funcionamiento a la hora de organizar la actividad y el trabajo colectivo, respetando la autonomía y la igualdad entre peers: cada personas, colectivo, espacio funciona como un nodo con un funcionamiento simultáneo que evite estructuras centralizadas más arcaicas y menos operativas.

#reciclaje/#remezcla

El reciclaje de materiales es una cuestión básica a aplicar en cualquiera de sus posibles modalidades (material/informacional) en cualquier proceso de trabajo, en cultura es quizá especialmente relevante mantener esta ética ecológica por estar expuesta al público y tener así oportunidad de hacer visible esta problemática. Ya sea con respecto a elementos básicos como la reutilización de recursos materiales, la reutilización de edificios en desuso o la reutilización de documentos y archivos inmateriales con los que desarrollar nuevas obras derivadas. El reciclaje conecta con la importancia que ha adquirido en las últimas décadas la remezcla en los diferentes procesos creativos, que además de llegar a resultados de calidad muestran una actitud  responsable con respecto a la sobre producción, especialmente evidente en la cultura visual. Como es propio en la programación de software libre, primero investigas si está desarrollado ya lo que tu quieres crear, para no repetir tareas y perder el tiempo.

#acceso/#documentación

El acceso a la cultura y a la información como un derecho de toda la ciudadanía es una idea que cada vez toma más fuerza y que, a su vez, cada vez es más necesaria. Las facilidades que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación lo convierten en un hecho inevitable. Los trabajadores culturales deben de poner este principio en práctica a través de una adecuada documentación y un verdadero trabajo de mediación. Son cuestiones transversales a cualquier área del trabajo en el ámbito cultural, con especial relevancia para las labores de educación y formación, ya que no sólo basta con mostrar los datos sino procurar que éstos sean comprendidos.

#transparencia/#participación

Conectado con lo anterior la transparencia se convierte en un principio básico fundamental, especialmente cuando se trata de la gestión de presupuestos públicos. En necesario que las ciudadanas puedan saber en qué se ha invertido su dinero y qué resultados se han alcanzado. Sólo a través de la transparencia en la gestión cultural, de una efectiva comunicación de los procesos de trabajo y la gestión de los recursos, es posible una verdadera participación del público interesado. La participación es a su vez no sólo necesaria para ser justas, al menos dando la oportunidad de participar más activamente a las usuarias, sino que además es una manera de enriquecer los proyectos con las aportaciones de otras personas.

#libre circulación de la información/#inteligencia colectiva

La búsqueda de otros modelos de circulación de la cultura se hace imprescindible. La aparición de licencias libres (o abiertas) es algo que viene de la mano especialmente de los cambios tecnológicos pero que afectan a aspectos fundamentales como el replanteamiento de la figura del autor o del tratamiento de la información como un bien generado de manera colectiva.  Es por eso que la libre circulación de la información está estrechamente relacionado con la inteligencia colectiva, una no se puede dar sin la otra. Por eso resulta extraño que todos los datos apunten a la importancia de este gran motor que es la IC y sin embargo se estén recrudeciendo las luchas por el control en Internet.

#laboratorio/#DIWO

Las prácticas tipo laboratorio, los espacios que funcionan como tal añadiendo procesos creativos y temáticas más sociales y culturales, cada vez son más habituales. Queremos investigar, experimentar, fijarnos en el proceso… pero sobre todo hacerlo colectivamente. Buscar la autonomía del DIY pero de manera compartida, surge así las metodologías DIWO. Estas prácticas son muy afines a los laboratorios por ser el ecosistema más propicio, el cual no necesariamente tiene que ser un espacio físico también pueden ser estructuras digitales las que generen estos espacios de confluencia.

#colaboración/#red

El trabajo en colaboración lo venimos defendiendo desde hace tiempo, no siempre es bien entendido y terminan por ser simples intercambios puntuales llenos de desconfianzas. Es conveniente que se entendiera que la confianza y la generosidad estén presentes en estos procesos. Desear la colaboración no por mejorar la rentabilidad económica sino porque realmente se entiende como la manera natural y necesaria de convivir en un mismo entorno laboral. El trabajo en red también supone el establecimiento más a largo plazo de estas colaboraciones entre las distintas personas, pero a su vez el estar conectadas no siempre para llevar a cabo un proyecto en concreto. Formar parte de una red implica compartir unas ideas y una identidad, un estar disponible.

#pasión/#empatía

El estar movidas por la pasión a la hora de llevar a cabo un proyecto es propio de la figura del ‘hacker’. Es otra de las características con las que nos identificamos, cualidad que por supuesto tiene sus inconvenientes. Es interesante destacarla para entender una manera de trabajar que la mayoría de las veces hace que sea muy difícil separar el trabajo de la vida personal. A su vez creo que puede relacionarse con una capacidad, no siempre tenida en cuenta en el trabajo en cultura, la capacidad de empatizar con otras personas. Creer en los proyectos que se llevan a cabo, preocuparse porque conecten con la comunidad que las recibe, es fundamental para conseguir que la cultura sea entendida por la sociedad como algo tan valioso como la educación o la sanidad. Esto generalmente no ha sido así hasta ahora porque la mayoría de las prácticas artísticas ‘oficiales’ dan la espalda a las ciudadanas.

#procomún/#cuidados

Volviendo a la idea de que la cultura la generamos entre todas, debemos entenderla como un bien común que debemos cuidar. Que las prácticas sean de ‘código abierto’ es una de las medidas a tomar para que los beneficios generados (materiales/inmateriales) por una producción cultural puedan y deban revertirse de nuevo en ese procomún del que sin duda se alimentan. La cultura así se puede entender como un terreno que hay que ‘cultivar’ y cuidar para que no se convierta en tierras de explotación privatizadas. Hay que procurar que las creadoras vivan dignamente del trabajo que llevan a cabo pero cuidando de que los bienes comunes no queden cerrados en productos para el mercado.

#horizontalidad/#modularidad

Nuestra manera de organizarnos intenta buscar la horizontalidad y las estructuras modulares para organizar las tareas y los equipos de trabajo. No sólo como planteamiento ético sino como forma más efectiva de funcionamiento. Las estructuras verticales o piramidales se basan en el miedo, la ambición personal y la desconfianza, por lo que terminan por ser un obstáculo para agilizar el movimiento y la toma de decisiones. Las jerarquías, como fórmula para incentivar la competitividad entre las trabajadoras se configuran como mecanismos de control. Mientras que manteniendo la horizontalidad, y si se aplica la modularidad en función de los nodos de trabajo, hacen que se generen formas organizativas más placenteras, fluidas y eficaces.

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