Drink Me / Eat Me

palabra clave: incorporarse

Suele pasar que tras largas horas persiguiendo una idea la encuentres cuando te pones a hacer otra cosa. En este segundo y, probablemente, último #cultivo me ha pasado algo parecido. Cuando el grupo se dispersó tras el almuerzo, me incorporé a un pequeño taller que se desarrollaba en Medialab Prado sobre el tema de la diversidad cultural. Allí, una de las actividades que se nos planteó fue una especie de juego en el que te colocaban un posit con un color determinado en la espalda y tú, sin saber cual era, te lanzabas a interactuar con lxs demás participantes hasta encontrar a lxs que eran como tú pero sin poder hablar nada. Fue una experiencia interesante. De algunos colores había 2, 3, 4, 5 o sólo 1 persona, lo que fue generando dinámicas y actitudes dentro del grupo que dicen mucho de nosotrxs. A mi me tocó el azul, que era el color que más abundaba y fue irresistible para nosotrxs la sensación de que éramos lxs más fuertes. Creo que hasta nos colocamos inconscientemente en una especie de bloque y mientras lxs demás deambulaban un poco perdidos, nosotrxs les mirábamos, altivos de alguna manera. Pues fue en este ejercicio que encontré (recordé) parte del sentido de lo que son las agrupaciones, del tipo que sea, reforzar a sus integrantes. Unirse con otras personas afines a ti o con intereses similares busca principalmente este objetivo, aunque en el proceso ocurran muchas otras cosas.

Es además justamente esto lo que a veces provoca las críticas de algunxs y las inseguridades dentro del grupo, ya que implica el controvertido factor de la “exclusividad”. Desde el principio, aunque se bromeara con ello, estaba muy presente esa cualidad en el encuentro. Se puede mirar desde muy distintas perspectivas, pero quizá ese carácter de lobby/ovejji del #cultivo presentara demasiados inconvenientes para poder continuar, al menos de la manera que lo venía haciendo.

Ahora, también veo que la respuesta a mi pregunta sobre quién está mirando por el microscopio puede ser que para lxs microbixs sea el público/lo público. Y si bien es cierto que es muy sano tener cierto sentido de la responsabilidad con respecto a la administración de presupuestos públicos, también creo que puede ser algo exagerada la conciencia de estar siendo observados por ese (lo)público que acecha con sus críticas y nos disecciona.

Pero como creo que los puntos positivos de estos encuentros van mucho más allá de algún apoyo presupuestario a cambio de cierto servicio público poco concreto, me animo a pensar que la decisión de desvincularse de lo institucional es acertada. Aunque, en mi opinión, de seguro se perderá algo de efectividad en los resultados. La obligatoriedad de publicar y compartir los resultados de las sesiones sin duda han hecho que las dinámicas fueran muy buenas y la dispersión se mantuviera bajo cronómetro. Sinceramente, me alegraré de ser invitada a una nueva reunión autogestionada pero creo que si bien por un lado nos liberaremos de las tediosas “justificaciones”, por otro el territorio de la amistad no podrá llevarnos a la consecución de una serie de objetivos que se están haciendo necesarios en este ámbito profesional y que en mi caso hicieron que me acercara a esta iniciativa con mucho interés.

Como ya dije en el anterior post, necesitamos entendernos. Necesitamos encontrar apoyos. Pero, sobre todo, necesitamos aprender unxs de otrxs. Aunque este segundo encuentro ha sido muy breve, ha dado tiempo para contarnos cómo nos encontrábamos, de un modo entre lo personal y lo profesional, que no es nada fácil pero que se corresponde con nuestra manera de trabajar. Estos encuentros son parecidos a muchos otros que se realizan en otros ámbitos profesionales para mejorar las relaciones de trabajo, hacer contactos o recibir una formación adicional. Yo desde luego he aprendido muchas cosas, sobre todo he aprendido maneras de hacerse más grande o de hacerse más pequeño.

palabra clave: flexibilidad

En un ámbito híbrido que constantemente pone en marcha nuevas prácticas y metodologías, que intenta cambiar muchas cosas, se aprende “en cualquier momento y en cualquier lugar”, pero mejor si se favorece la ocasión. Si tuviera que resumir el #cultivo para mi ha sido sobre aprender a crecer o a empequeñecerse. Y curiosamente creo que es sobre lo que también quería hablar Medialab Prado. Nos enseñaron la nueva sede en la que van a pasar de lo micro a lo macro como institución cultural. Y es que desde luego las piernas y los brazos de Alicia ya se salían por fuera del espacio que venía utilizando la comunidad de MLP, y es normal que ahora les preocupe cómo adaptase a la nueva escala. En definitiva, saber qué sucederá al pegarle un mordisco al pastel que dice “CÓMEME”, y cómo de grande debe ser ese mordisco. Algo que da tanto vértigo como beber del frasco que dice “BÉBEME” y enfrentarse a un mundo de nuevo gigantesco. Creo que de eso hablamos un poco, por ahí giraron gran parte de nuestras preocupaciones, deseos y expectativas.

Estirarse y encogerse según las circunstancias no es nada fácil. El tema de la terapia aquí aparece indisoluble a la hora de tratar problemas laborales. A la hora de pensarnos como agentes culturales lo afectivo ya no puede quedar al margen. Hablar de las dificultades en nuestras relaciones de pareja es hablar de un problema social. Gracias a las feministas, pioneras en tantas cosas, lo de lo personal es político queda claro, sólo se intensifica por nuestra vida digitalizada en la que casi todo sucede en las pantallas.

Si no son posibles los sindicatos en este nuevo escenario debemos encontrar otras formas de apoyo y reconocimiento. Algunas propuestas interesantes surgieron en esa dirección con las que sería importante seguir adelante. Cuando hablaba de buscar una narrativa que sea capaz de “contarnos” me refería un poco a esto, a la creación de estructuras que nos proporcionen autonomía, que frenen un poco las exigencias que nos imponen y nos imponemos, pero nos son ajenas.  La documentación que hemos generado da consistencia a este deseo y esta necesidad. Quizá no llega a ser un manual, pero sí una guía que puede ser útil a otrxs que andan en la misma búsqueda.

palabra clave: tocarnos

Se piensa con todo el cuerpo, así que si queremos pensar con otrxs, mejor si metemos el cuerpo. Hacernos presentes en un lugar compartido, abandonar las probetas del “tiempo real” de un “lugar inmaterial”. Como buenos microbixs necesitamos actuar y relacionarnos por contagio, escapar de unas dimensiones demasiado asépticas y estériles. Sintonizar nuestras frecuencias por contacto, al menos de vez en cuando. Hacer uso de la energía que nos es propia, la electricidad de los cuerpos. Comunicación en un gesto, miradas que contradicen tu discurso, un abrazo que al fin llega.

Creo que nos quedamos con ganas de más. Con preguntas en los bolsillos. Yo por ejemplo, me preguntaba de vuelta a Sevilla si realmente funcionamos como máquinas de liberación del deseo o colaboramos con los dispositivos de control sobre el imaginario colectivo. Creo que sólo a veces hacemos lo primero, en nuestro tiempo libre, porque no nos pagarían por ello. Nos quedan muchos “temazos” que analizar. Y me quedo con eso de que nos interesa la “realidad” (15M). Como puente entre esa realidad y el planteamiento de los cultivos me animo a citar a Franco Berardi (Bifo) cuando dice que “La comunicación política hoy debe ser, ante todo, una acción terapéutica”. Sigamos, entonces, cuidándonos.

*Texto de reflexión sobre el #cultivo que tuvo lugar el 7/7/11 en Medialab Prado

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4 pensamientos en “Drink Me / Eat Me

  1. No es ironía (o no es solo ironía) pero creo que aquí hay un bien producto de “coaching” para empresas … o por el contrario se están (estamos dado que yo también me considero participante en este tipo de procesos) reinventando técnicas y procesos que ya existen en otros entornos. Quizás estemos, aunque a veces sea difícil reconocerlo, humanizando y/o dotando de significación a ciertos procedimientos. Lo cual por otra parte es otra señal de que la era del conflicto o “choque de culturas” se agota y entramos en la era de la negociación (que no del consenso).

    • juan,
      podría parecer que vamos hacia el coaching pero creo que en lo que se planteó hay una contradicción que vale tener en cuenta. hacia donde nos llevaba la sesión era hacia explorar aquellas cosas improductivas o que no queremos que se vuelvan productivas del todo. hacia un “parar las máquinas”. es decir, si el coaching sirve para mejorar las relaciones entre los sujetos para fomentar la productividad, parece que el cuerpo nos llevaba a interrogarnos sobre cómo poder escarpar de marcas, visibilidad, crecimiento, etc. es decir, cómo escapar de las lógicas productivas, cosa que abrió un pequeño abismo porque lo haciamos en un espacio público que necesita de ciertos resultados tangibles, o así lo sentimos. quien sabe si al atravesar el desierto nos volvemos mucho más eficientes, pero de momento la cosa nos llevaba por otros derroteros.

  2. Pues sí Jaron, lo has descrito muy bien. Quizá Juan apuntaba a esa dirección cuando decía “reinventando técnicas y procesos”. Reinventando el “coaching” en este caso, aunque sí, difícilmente se podría aplicar ese nombre a lo que ha sido el #cultivo. Lo interesante es la pregunta que se nos planteaba, la incomodidad. ¿Hasta dónde podemos llegar en contra pero dentro? Por eso también decía lo del 15M, que desde luego muchos lo hemos hecho en nuestras horas libres, quitándole tiempo a estar con la familia o disfrutar de la playa. Como decía por twitter un día, es una revolución que quizá encaja demasiado en el sistema. Pero te preocupas aún más porque se supone que parte de lo que hacemos tiene unas aspiraciones en sintonía con este movimiento y sin embargo nos sabotea, nos descubre donde estamos y de dónde no vamos a salir.

  3. Jaron, Susana, quizás nuestro destino, nuestra vocación o nuestra mejor estrategia sea vivir esa contradicción de una forma productiva (que no eficiente;). O sea, acoplarnos a las propias contradicciones del “sistema” (nunca me he sentido cómodo con ese término), utilizar sus propios métodos, sus herramientas, para fines diferentes. O simplemente sin un objetivo concreto, lo cual en si mismo ya representa una perversión desde la óptica del “sistema”.

    Pero al tiempo (y por ahí iba mi ironía), el “sistema” sabe aprovechar de forma muy inteligente (o poco inteligente pero con una fuerza bruta que unido a su masa le genera un resultado positivo) estos experimentos para aprender e incorporar los nuevos métodos a sus propios objetivos.

    A mi me gusta entrar en ese juego (llamadme ingenuo;), aunque solo sea por necesidad vital. Aún es pronto, pero el #15M demuestra que entrar en esas lógicas puede acabar por cambiar cosas.

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