La Cenicienta -sobre el valor y el precio-

 

_Señorita, y mi café?

_Aquí tiene señor, también le he escrito el periódico*

 

 

 

Cuando empecé a escribir artículos todavía hubo un tiempo (siempre a la vuelta de la esquina) en que trabajé como camarera. En aquellos días fue curioso y desconcertante como algunas veces llegó a darse la situación en que servía un café a quien leía un periódico con una de mis reseñas.

-No sé si lo sabéis, pero la gente suele tratar bastante mal al gremio de la hostelería, sobre todo si tienen mucho dinero o demasiado poco, rollos de poder-

El caso es que a más de un imbécil le dije cuatro cosas ante tanto desdén y tanta arrogancia; era obvio que no encajaba en el perfil, admiro a los que lo hacen. Pero más vergüenza me daba por entonces hacer alusión a que yo escribía esos artículos porque la inminente pregunta sería ¿y qué haces aquí?. Pregunta que a veces se expande en interminables ecos en mi cabeza y que me ha salvado a tiempo de alguna entrevista de trabajo (basura).

Por otro lado, me molestan muchísimo las caritas complacientes de… “ay, qué bien, qué interesante” cuando sale a colación el tema de “a qué te dedicas”. Especialmente me molestan entre los típicos ligones culturetas. Y pensando en ello me tuve que hacer la pregunta ¿por qué te incomodan estas pequeñas muestras de cierta consideración social? Y creo que es precisamente porque me recuerdan que sin embargo es un trabajo que la sociedad ha decidido que debe ser remunerado por debajo de cualquier otra actividad aparentemente sencilla, como barrer la calle o repartir publicidad. Por tanto me molesta ese doble rasero. Aunque por supuesto no tiene que ver con aquellos que respetan la tarea de escribir en un periódico.

Como en mi caso suelo hablar sobre arte, siempre hay algún gracioso que me dice eso de “claro, lo haces por amor al arte”, y aunque parezca una tontería, la cosa va por ahí. Lo cierto es que muchas veces se escriben textos sin cobrar para revistas o libros donde sí cobrarán el diseñador, la imprenta y el traductor. ¿Y por qué esto sucede? porque si no lo haces tú lo hará otro por ti. Pero, ¿por qué esto no pasa entre, por ejemplo, los diseñadores?. Pues supongo que tiene que ver con eso del valor.

En casos como estos, se da por hecho que vas a percibir otro tipo de compensación. Básicamente serían de dos tipos: placer y reconocimiento. Para la primera se entiende que “disfrutas trabajando”, terrible falacia. Y para la segunda, que está muy en boga, se da por supuesto que, en las nuevas reglas del juego de los trabajadores del llamado capitalismo cognitivo, con el tiempo vas a rentabilizar ese “prestigio” acumulado en tus trabajos no remunerados.

Por lo tanto, nos encontramos ante un nuevo paradigma que sin embargo nos coloca ante la paradoja de realizar un trabajo que es socialmente valorado pero que no se retribuye como se merece. Si escribo un blog, entiendo que lo hago asumiendo que es una iniciativa personal que no tiene por qué generarme ingresos económicos. También soy consciente de que muchas cosas las hacemos por ese tan comentado “procomún” y esa renovada meritocracia en las comunidades. Pero ¿acaso a veces no cobran otros (periódicos y revistas) por los contenidos que les producimos? Todas las profesiones gozan del plus de reputación sin que por ello dejen de cobrar.

Y más allá de esos desajustes, lo que de verdad me preocupa es la propia definición del concepto de valor que estamos haciendo. Porque estas cosas se definen no en un diccionario sino en la práctica. Castells nos explica muy bien que “La cuestión crucial ha sido siempre el modo en que este trabajo se organiza y se compensa. La división del trabajo era, y todavía es, una medida de lo que se valora y lo que no en la contribución laboral”*. También nos dice que hoy la cuestión del “valor” no tiene una respuesta definida en la sociedad red global, y entiendo que es porque se va definiendo en cada proceso según las circunstancias y quien ostente el poder.

Más adelante, también nos señala que “Sin embargo, el pensamiento humano es probablemente el elemento más influyente y de más rápida propagación de cualquier sistema social cuando cuenta con un sistema de comunicación interactiva local-global en tiempo real, que es exactamente lo que sucede en la actualidad por primera vez en la historia”* Esto es especialmente acertado y estimulante al ver lo que está sucediendo en el mundo árabe.

Entonces, aún siendo esto así, el gran reto con el que parece que nos encontramos es cómo conseguir conectar el valor de algo que la mayoría está conforme en “a-preciar” con su precio o valor en el sistema económico al que estamos sometidos. Por ello, no es casualidad la gran cantidad de artistas y colectivos que, dentro del ámbito cultural o social, andan en la búsqueda de este objetivo o al menos intentan descifrarlo; ya sea inventando nuevas maneras de financiación (crowdsourcing) o incluso otros sistemas monetarios, como serían los casos respectivos de Platoniq y Fran Ilich.

Tanto en la pasada edición 2010 del Festival Transmediale como en la que acaba de finalizar este año, esto ha sido uno de los temas más tratados en las mesas de debate, el “price and value”. Y me temo que aún andaremos por un tiempo en-redados en la respuesta. ¿Qué debería cambiar para que la influencia que ejercen ciertas ideas en la sociedad comiencen también a reconfigurar el ámbito económico? Hay quienes que se inventan el dinero a su gusto, la deuda va más allá de la propia moneda… y esto es así porque unos lo dicen y otros lo aceptan. Tal vez, en el momento que dejemos de aceptar rompamos con el hechizo.

*vale, es un chistecillo que me he inventado.

*Comunicación y poder (no añado más porque esto no es una ….uta tesis)

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8 pensamientos en “La Cenicienta -sobre el valor y el precio-

  1. Hola susana. Gracias por la mención y muy bueno el articulo. Justo publicamos ayer una entrevista a Peter Sunde de Flattr/piratebay mencionando el tema del precio y el valor: “”en un sistema de información binario como Internet donde en realidad todo se reduce a unos y ceros, es muy difícil poner precio a la información. Es imposible, no puedes decidir que una canción vale más porque contiene más bytes. Sólo tiene un precio real en tu corazón. Flattr sustituye el concepto de la etiqueta del precio por una decisión binaria: me gusta o no me gusta. Es lo mismo que ocurre en el filesharing, donde compartes cosas porque te gustan o no las compartes porque no te importan” http://www.youcoop.org/es/goteo/p/6/flattr-torrent-de-micropagos/
    Este articulo es parte de la investigación y desarrollo de GOTEO, red social de producción, microfinanciación y distribución de recursos para el sector creativo, para el desarrollo de proyectos sociales, culturales, educativos, tecnológicos que contribuyan al fortalecimiento del procomún.

    • Muy interesante lo de Flattr. Es un tema muy complicado, porque que el valor dependa del “me gusta” tiene sus puntos débiles. Tampoco en todos los contenidos se invierten las mismas horas de trabajo. No sé, pero desde luego es bueno experimentar y buscar nuevas vías.

      Muchas gracias por el comment 🙂

  2. Hola “muñeca”!
    Bueno. Me ha encantado tu post!
    Sólo quería comentarte que soy diseñador gráfico y también se cuestiona el valor/precio de mi profesión. También he realizado trabajos “por amor al arte”. De hecho, creo que sucede en la mayoría de las profesiones.
    También quería decirte que creo que también te he dicho alguna vez: “Oh! Qué interesante tu trabajo…”. JAJAJAJA. Pero es verdad! Me encanta tu trabajo. Por eso sigo tu blog… 1bso!

    • Tienes razón. No pretendía generalizar, aunque sí que me he encontrado muchas veces con este caso concreto y hablo desde mi experiencia. Supongo que nos pasa a todos…

      Y tranquilo que tus palabras y tus sonrisas siempre son bienvenidas 😉

      Me alegra que te guste!
      Besos!

  3. Buen apunte, Susana.
    Hace poco recordaba yo la paradoja del valor (o paradoja del diamante y el agua) de la economía clásica, llevándola al terreno de mi interés: las externalidades, esas cosas de las que la ciencia económica nunca se había preocupado porque, simplificando, no le interesaba hacerlo. Te adelanto ya mi conclusión preliminar: “En un mundo donde la utilidad sí equivaliese al valor, tal vez el nuestro sería negativo”.
    http://kekobola.blogspot.com/2010/05/valgo-mas-muerto-que-vivo.html
    En cuanto a la cuestión de cobrar o no cobrar en las colaboraciones, como brújula te propongo hacerse esta pregunta: quien te pide que colabores, ¿cobra o no cobra a su vez?
    Un beso.

    • Fantástico post, Luís. Increíble como saldrían las cuentas. Desde luego no comparto eso de valor=utilidad y menos cuando se escribe. Me recuerda a un libro que alguien, mal encaminado, me regaló que decía “Poem for the day” y te explicaba como estaba “científicamente” demostrado que era “saludable” leer poesía cada día jajaja

      Y como tú bien sabes, lo del mercado del arte ya es que no tiene nombre. Esos pasan de la utilidad, el gusto, el valor y lo que sea, es una mafia para desgravar impuestos o directamente blanquear dinero.

      En cualquier caso, el no tener en cuenta las externalidades da miedo. En realidad creo que la mayoría está haría las cosas de otra manera, pero por alguna razón las ideas equivocadas imponen. Genial que menciones lo de las mujeres que realizan desde siempre tantos trabajos no remunerados.

      Y, joder, en qué idioma hablan estos Epi y Blas???

      Gracias por la visita, un besito :*

  4. ¿Por qué no cobra el autor de los textos de un libro o revista pero si lo hace el diseñador o el maquetador?

    Creo que tiene mucho que ver con sistemas en que los intermediarios tienen el control y por tanto pueden permitirse precarizar a los proveedores (así los considera el sistema) “condenados” a trabajar con ellos mientras que remuneran a los que consideran parte del núcleo de su negocio (o sea, los que ayudan a “construir” el libro o revista en términos físicos). O sea, sería un sistema en que el producto funciona como un objeto físico, sin más atributos.

    Entonces, cuando el sistema se rompe por que el intermediario ya no tiene el oligopolio ¿por qué sigue pasando lo mismo? Creo que en gran parte porque los autores siguen instalados en la lógica antigua, al menos durante un cierto tiempo. En el caso de la ciencia sucede eso. Los científicos siguen asumiendo que las editoriales proporcionan una serie de servicios que en realidad o ya no son necesarios o pueden ser mucho más baratos y se pueden generar con otros modelos. Mientras los autores no rompan el sistema, éste seguirá aprovechándose y explotando a sus “proveedores” como si los intermediarios siguieran siendo imprescindibles.

    En este contexto, el capitalismo cognitivo es un invento que permite a los autores que son incapaces de romper con el sistema mantener cierta tranquilidad de conciencia. No quiero decir que esa lógica del capitalismo cognitivo no opere en otros ámbitos (por ejemplo cuando escribes un blog), pero en los casos de obras en que sus editores se mueven principalmente por ánimo de lucro (otra cuestión es cuando se edita una obra por otros motivos principales pero es necesario venderla para cubrir costes). Por supuesto, entre el autor que auto-publica como mecanismo de construcción de reputación y el editor con ánimo exclusivo de lucro hay toda una serie de casos intermedios. Y en cada uno de ellos cada autor responderá en función de su adveración al riesgo (romper con el sistema) y de los incentivos que percibe.

    Muy buen post, por el problema que planteas y por como lo narras. Menos mal que el negocio de la restauración te perdió en favor del “negocio cognitivo”.

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