sobre Escuelab

 

 

¿Cómo surge tu participación en Escuelab? y ¿en qué consiste exactamente?

Jose Carlos Mariátegui, que es el fundador de Alta Tecnología Andina (ATA) desde hace 15 años, y Jorge Villacorta, que es un curador muy muy querido localmente, ambos desde el directorio de ATA me invitan a mediados del 2008 a participar en el directorio para diseñar y sacar adelante el proyecto de Escuelab. Bueno, no tenía nombre en ese momento. Pero desde el primer momento hablabamos de una “escuela-laboratorio”. En un principio corrimos el riesgo de crear un Instituto de formación, pero tras algunas discusiones llegamos al acuerdo de dos ideas básicas: “sin currículas y sin títulos”. Eso nos permitió mucha libertad para crear una escuela experimental. No es un medialab realmente porque el eje no son los medios sino la educación. Eso es una diferencia importante me parece. Por ejemplo no lo llamamos Medialab Lima o ATA – Medialab. Cuando un día les dije: ¿cómo quieren que se llame el Escuelab?, me dijeron: “eso, Escuelab”. La idea de Escuelab es de una escuela laboratorio, un centro de educación a través de la experimentación, también de la exploración de la educación misma. Sobre cómo se debe aprender o enseñar esos conocimientos nuevos que no son asimilados rápidamente por la academia convencional. Nos interesa todos esos conocimientos como los de la web que se desarrollan tan rápido que no da tiempo como para que se desarrollen currículas oficiales. Lo que hacemos es explorar esas posibles materias de interés que puedan ser transmitidas en un centro de estudios. Estábamos inventando un centro de estudios a través de la experimentación. A la vez Escuelab intenta tener una conexión intensa con el sector educativo a nivel local o incluso regional, y siempre teniendo también un vínculo con la tecnología.

¿Cómo es esa relación con los centros oficiales educativos?

Nosotros ofercemos un espacio que tiene una apertura constante, todo lo que ponemos en la web es comentable, y por ejemplo apoyamos a investigadores o activistas del extranjero que viene por ejemplo a trabajar sobre OLPC.

Pero, ¿tenéis acuerdos de manera oficial para hacer programas conjuntos?

Escuelab es joven, estamos como en proceso de hacer ese tipo de cosas. Nos vinculamos más bien con personas. Estamos por ejemplo en comunicación con una docente, profesora de informática, que ha venido de Puno, una región al sur. Está maravillada con la idea de montar un Escuelab en su localidad. Está consiguiendo apoyo de la municipalidad y del gobierno regional para que le hagan una especie de réplica de Escuelab pero adaptada a las necesidades locales. También, por ejemplo, hemos tenido colaboración con el gobierno regional de Ayacucho que ha contratado a Escuelab para que aloje un taller de capacitación en software libre para formadores de docentes de la región de Ayacucho. Han alquilado aulas del espacio y han contratado a profesores que son parte de la comunidad de Escuelab para armar este taller de capacitación de software libre. Existe mucha demanda de este tipo de formación y poca oferta, la que hay suele venir de empresas como Microsoft, pero evidentemete lo hacen por sus intereses comerciales o por interés de visibilizar una supuesta responsabilidad social. Nosotros entonces estamos ofreciendo una alternativa mucho más orgánica, accesible y adaptable.

¿Cual sería vuestro grado de compromiso con el movimiento de software libre?

No solamente usamos software libre, también usamos mac y windows. Pero sí tenemos un compromiso porque nosotros ofrecemos y motivamos a las comunidades de software libre a encontrar un refugio. Les ofrecemos a los activistas del software libre una infraestructura que les sirve para sus eventos y ademas los difundimos. También cuando elegimos a los residentes nos fijamos especialmente en que algunos de ellos son activistas de software libre. Así que sí que tenemos compromiso, pero no es que adoptemos una posición fundamentalista que nos restrinja las posibilidades de hacer algunas actividades. Por ejemplo se hizo un taller de expresión documental, donde se utilizaron todo tipo de cámaras y de videos, celulares, etc. y en ese caso usamos windows para la edición y otros programas privativos, lo que la gente quiso utilizar. En verdad, tenemos una apertura pero sí que contribuimos con los activistas del software libre para que tengan un poco más de oficialidad o infraestructura, que de hecho nunca tienen.

¿Me podrías contar sobre tu experiencia con el proyecto de OLPC? Muchas veces ha recibido críticas negativas y me gustaría saber tu opinión.

El tema de OLPC es superinteresante pero difícil. Las críticas son fundamentadas y por ejemplo entre Perú y Uruguay hay un abismo de diferencia en el éxito del proyecto. Lo que sucede en el Perú es que de pronto tiene dinero y el Estado peruano tiene dinero que no logra gastar. Hace más de tres años que no gasta más que el 60% del dinero asignado para obras públicas. En eso está incluido la educación, los gobiernos regionales, el ministerio de salud, relaciones exteriores, etc. Y ¿por qué sucede esto?, porque venimos de una época deprimida en la que no se han creado las capacidades y los proveedores para ofrecer servicios. Hace cuatro años la planificación de gasto público implicaba unos presupuestos que nunca han existido y por tanto no hay una masa de profesionales capaces de ofrecer estos servicios al Estado. Lo que sucede con el programa de OLPC es que es una apuesta del gobierno de Alan García. Ellos fueron el primer país en anunciar la compra de 800.000 laptops y, bueno, sí las están comprado. Creo que hasta ahora sólo llegaron 300.000 pero quieren llegar a las 800.000. El tema es que la geografía y la centralización de este país hace que en muchos casos el recurso no se pueda aprovechar. Por ejemplo sólo un 5% de computadoras OLPC cuentan con conectividad a Internet. Eso significa que no se actualiza el software, que no hay reportes de usabilidad, que no hay reportes de éxito. No encuentras en Internet casi nada al respecto. Luego hay un 25%, y eso es terrible, de escuelas sin energía eléctrica. Con lo cual más o menos 75.000 computadoras aparentemente no se pueden encender ni siquiera. Están distribuidas y, bueno, también están temas sociales y culturales, como que algunos directores de las escuelas por temor a que se pierdan las encieran en almacenes. Una serie de ineficiencias que no se deben al aparato de OLPC sino a lo que es la gestión del mismo.

Entonces, Escuelab tiene un flujo constante de activistas e investigadores del tema que nos buscan para preguntarnos. Es muy hermetica la manera de gestionar el proyecto por parte del Estado, yo estuve un buen tiempo intentando trabajar con ellos individualmente, pero la burocracia hace que toda la información se mantenga hermética. Hay muy pocas fuentes de información, no hay espacios de encuentro, ni laboratorios, ni mecanismos de atención a las iniciativas de la sociedad civil. El ministerio de Educación realmente no está sabiendo aprovechar el potencial de la inversión que han hecho porque no están incluyendo la componente “sociedad civil”. Escuelab lo que ha hecho con OLPC es posicionarse un poco en las páginas web que hablan sobre el tema y luego ofrece el espacio siempre para personas interesadas. Por ejemplo, acabamos de tener alojados a un par de voluntarios finlandeses como dos meses. También, un asociado, Sebastián Silva, investiga sobre el tema y ha creado Somos azúcar que es un colectivo de entusiastas del proyecto los cuales hacen regularmente reuniones, etc. Y bueno, en realidad, concretamente alcances aún no hemos tenido pero lo que sí hoy tenemos es un posicionamiento en la comunidad interesada en el proyecto.

 


Entonces, por lo que me has contado, ¿consideras que es una iniciativa positiva para Perú? Porque podría verse con un planteamineto bastante consumista. En vez de un ordenador para cada niño, podrían compartirlos entre varios e invertir en otros recursos como la formación o lo que comentabas de la conectividad que parece más urgente.

Sí, en el Perú es una iniciativa consumista. En Uruguay en muy distinto, allí tienen una comunidad de voluntarios con un apoyo institucional o formal del Estado. Aquí en cambio el Ministerio de Educación es casi inaccesible. Entonces Escuelab está intentado crear otros mecanismos. Sin embargo no se ha dado todavía lo que se esperaría, por ejemplo que el Estado diga “ok, vamos a incubar 100 iniciativas de investigación en OLPC”. Eso sería lo propio. O promover grupos de investigadores que trabajen el tema de la conectividad porque muchas veces sí hay conectividad en los pueblos pero en el colegio que queda a 200m no hay Internet para los chicos. Muchas veces se trata de jalar un cable e instalar un acces point y ya está; y hacer un convenio entre el colegio y la municipalidad. Pero, qué pasa, que muchas veces llegar a repartir las computadoras es más costoso porque tienes que viajar tres días en canoa y cosas por el estilo.

Volviendo un poco a Escuelab, has comentado en varias ocasiones que cedéis vuestro espacio o que lo alquiláis, y me pregunto cómo es vuestro espacio físicamente, dónde está situado y cómo es de importante este espacio para vosotros.

Está en el centro de la ciudad, el centro histórico no el centro comercial o turístico. Este centro histórico de alguna manera representa el abandono de nuestro país. Se ha convertido más bien en un centro comercial informal donde pasan al día dos millones de personas pero en la noche no hay ni cien mil. Es peligroso, es pintoresco, más alternativo, hay lugares que son muy bizarros. Hay gente que trabaja en los medios de prensa que todavía están en el centro, que trabaja en política. Jóvenes que están empezando a trabajar en ese tipo de cosas y que apuesta por una vida nocturna mucho más bizarra.

¿Estar situados en esa zona es algo positivo para vuestras actividades o es estáis ahí simplemente porque es más económico el alquiler?

A mi me parece que el hecho de que sea céntrico genera un sentido de pertenencia que todos los peruanos reconocen y aceptan. Osea, si a ti te dicen para hacer un taller en Barranco y tu eres de Comas, de la zona norte, vas a decir: “¿por qué otra vez irme hasta el sur, a la zona pija, para hacer un taller?”. O si vienes de provincia, por qué te vas a ir a Miraflores, San Isidro o San Borja si en realidad el centro es más neutral. Además hay otras cosas, estamos muy cerca de varios clusters comerciales y productivos de tecnología. Estamos a su vez cerca de espacios públicos que son a su vez muy diversos como la Plaza de San Martín que se ve desde la terraza y que por allí pasan todas las huelgas, manifestaciones de todo tipo. Osea un estímulo constante de no sólo temas artísticos sino de temas más sociales, políticos, hasta incluso comerciales.

¿Cómo es físicamente el espacio?

El espacio en el que estamos nosotros es un edificio que ha estado abandonado por 15 años y nosotros mismos lo hemos restaurado a medias, acondicionado medianamente. Estamos en los pisos 5º y 6º. En el 5º es el laboratorio con 250 m2, dividido en unos 4 o 5 ambientes: una oficina, la sala de cómputo, un espacio grande que es el hacklab, con paneles corredizos que permiten adaptarlo, hay una terraza, una sala de registro y visión de video y mediateca. También hay un almacén bien grande, con una ventana de atención donde uno puede pedir prestado diferentes materiales. Y también tenemos casilleros donde uno puede dejar sus cosas. En el piso 6º están las residencias, que son cuatro cuartos dobles, con baño propio cada uno. Hay una cocina grande, dos terrazas arriba y como una especie de oficina compartida para los residentes.

¿Podrías hablarme un poco del programa de residencias,? ¿tenéis residentes todo el año?

Sí tenemos residentes. Los programas de residencias son de 11 meses. Las residencias son uno de los programas núcleos de Escuelab, pero a su vez, desde que lo conceptualizamos, vimos que un programa de 11 meses sin un programa demasiado definido, necesita de una alimentación constante de alternativas de contenidos. Entonces lo que hacemos es tener a los residentes pero también albergar a otras actividades y comunidades que necesiten de un espacio. Estamos siempre bastante abiertos a que cualquier persona venga y presente su trabajo. Allí hacemos presentaciones de esos proyectos que difundimos a través de nuestras redes y los residentes también participan. Si es un taller también ofrecemos las herramientas, computadoras, etc. A veces cobramos un precio simbólico, si no es auspiciado por nadie, para poder mantener los gastos del espacio o pagar al profesor; esto también permite un compromiso más importante por parte de los participantes.

Claro ¿Tenéis ayudas para hacer sostenible económicamente el proyecto?

Tenemos la subvención de la Fundación Principe Claus para el programa de residencias específicamente y una cordinación con el CCELima que a veces realiza en Escuelab talleres con sus invitados.

¿Cómo ves tú el papel que tienen estos espacios-laboratorio para el desarrollo de este nuevo perfil de profesionales que se sitúan entre lo artístico, lo técnico y otras disciplinas? Por lo que veo, no estáis tan enfocados al ámbito artístico aunque tenéis las residencias. ¿Crees que están definiendo un nuevo paradigma en el contexto cultural que se aleja del tradicional mercado del arte?

Es evidente que Escuelab está creando un espacio previamente inexistente en Lima. Pero sí que es verdad que los residentes no son artistas todos. Ahora hay un boliviano sociólogo y hacker, un colombiano escritor y edupunk, un ecuatoriano activista ecológico, un panameño guionista de cine. El programa lo definimos como de artistas, creadores y activistas.

Definitivamente, el público que va hasta el centro de Lima es un público genuinamente interesado que no necesariamente son artistas, a veces son docentes, gestores, diseñadores, arquitec tos, ingenieros, etc. Es como un lugar donde se está incubando una serie de intereses y necesidades que estas personas que estan asistiendo probablemente irán a replicar por sí mismas.

Antes decías que Escuelab se centra en la educación y no en los medios, y se me ocurre que pensemos entre los dos cómo definir esto. Me refiero a que lo que me ha seducido de la cultura digital que hasta ahora he conocido, no la tecnología sino otras cosas, como otras maneras de hacer. Sin embargo los medios siempre están presentes en este nuevo tipo de prácticas. Es decir, si ahora vienen diferentes profesionales a aprender de una manera más colaborativa y diferente ¿no se debe este cambio en parte a los avances tecnológicos?

Pues, por ejemplo, la convocatoria de residencias es para desarrollo de proyectos en Arte, tecnología y sociedad. Cuando hacemos la convocatoria pedimo un equilibrio en realidad, no queremos proyectos que sean puramente artísticos ni tecnológicos o sociales únicamente. Lo que buscamos es una diversidad y equilibrio de intereses.

Sí, pero la tecnología entonces está ahí presente. No sé, considero que los avances tecnológicos han acelerado y facilitado ciertos procesos y prácticas. Creo que si en este ámbito se trabaja con mayor horizontalidad o de manera más colaborativa, compartiendo más los conocimientos, tiene mucho que ver el movimiento de software libre o la propia tecnología P2P. Estos avances han favorecido un cambio en la mentalidad. Para mí no es el centro la tecnología, pero está claro que todos los que estamos ahí venimos traídos de la mano de la tecnología de alguna manera. Cuando coincido con personas del ámbito cultural que no están tan en conexión con las herramientas digitales noto que para ellos no se han dado ciertos cambios.

Sí, si. Claro. Lo que estoy pensando es eso, que nosotros no nos dedicamos tanto a explorar el medio porque el realidad el medio como tú dices ya se metió, ya lo hemos incorporado. Me parece más interesante que por ejemplo una persona de cualquier disciplina empiece a utilizar twitter que una persona del arte medial empiece a desarrollar un sistema de rastreo de no se qué con la cámara, ¿me entiendes? Me parece que ya se llegó a un nivel de desarrollo de los medios en sí y que ahora hay que ver es cómo expandir el impacto de ellos, sin necesariamente explorarlos a ellos directamente. No veo nada de interesante en seguir creando blue rays o discos de más calidad para cumlpir la función de la transmisión audiovisual. Es como la interactividad, ya está hecha! Más interactividad alucinante no vas a desarrollar, ya está hecha. Ya no es interesante, ahora es importante. Hay que voltearse otra vez y ver el impacto de la transformación que ha habido en los últimos 4 o 5 años con la conectividad on line, en las relaciones sociales, en las dinámicas de colaboración, etc. Como una vuelta a lo básico. Dejarnos de efectismos.

Sí, meternos más en los contenidos y en generar un pensamiento más crítico. Entonces, tras tu experiencia en el ZKM y tu decisión a la vuelta de trabajar en otro tipo de proyectos, te identifico como uno de esos profesionales que se mueven en un ámbito que sigue dentro de lo artístico pero que se sale de la estructura convencional de museos, galerías o escuelas de arte tradicionales. Éste es el nuevo paradigma que estoy intentando definir y defender; que además intento difundir en los medios especializados pero que, generalmente, por ahora no muestran mucho interés en publicar ¿Te identificas en él?

Completamente. Al irnos al centro, sabíamos que estábamos rechazando todo el circuito galerístico de Miraflores y Barranco. Aunque está relacionado, nosotros hacemos otra cosa. A mi sabes, me molesta la actitud light a veces de algunos gestores culturales que es como que se suben al carro de la institucionalidad artistica y se sienten ya validados. O como algunos artistas que postulan para las residencias de Escuelab y te mandan una lista de exposiciones y bienales en las que han participado pero no te ponen nunca qué les interesa.

¿Qué tipo de propuestas recibís?

Pues muy variadas. Por ejemplo una que viene de Chile para trabajar en el uso de bioplásticos sacados de la papa.

¿Cuantos proyectos habéis recibido?

Aproximadamente 160.

¿De toda latinoamérica?

No. De los países que aceptamos que no son todos, y eso es algo que me reclaman bastante.

¿Por qué no todos?

Es una decisión de ATA y la Fundación Prince Claus. Pensaron en las zonas menos representadas o con menos oportnidades.

En relación con lo que me comentas, y recordando un poco lo que ví en el encuentro labtolab, me da la sensación de que hay una falta de conexión entre los diferentes países latinoamericanos. ¿Estás de acuerdo con esto?, ¿crees que sería interesante y necesario organizar encuentros internacionales entre los países latinoamericanos?

Completamente. Es cierto que el Perú mira más a España y a Estados Unidos que Argentina, Colombia, Ecuador o Chile. Hay un amigo teórico, gestor cultural, Mauricio Delfín, que organiza el encuentro Plasma y funcionó muy muy bien. Invitó a una serie de teóricos de la región y fue espectacular. Por ejemplo a Enrique Aguerre, a Lila Pagola de Argentina, entre otros. Y lo que dices tú, sí me parece importante y mucho más económico y productivo que hacer muestras como Emergentes, es más factible. Sí, me parece fundamental tratar el tema del medialab en América Latina, sus problemáticas, sus perspectivas, sus diferencias. Y creo que se debe escribir más en esos encuentros. Me ha pasado tanto en Berlín como en Madrid que después del encuentro no tengo claro que cosas fue lo que entendí, lo que aprendí. Justo las cosas que hacemos en Tanq.

Sí, me interesa mucho Tanq. Me recordó a la publicación Colaborative Futures presentada en el Transmediale de este año, que me encantó. La idea de hacer como los FLOSS manuals pero con temas más teóricos me parece genial. ¿Me puedes comentar algo de este proyecto?

Sí, creo que es muy importante lo de escribir. Si vas a estar cinco días reunidos, dedícale al menos uno a escribir y compártelo luego. En labtolab había una wiki, pero no logré escribir, creo que habría de haber un lugar específico en el calendario para eso. En Tanq tenemos además varias personas trabajando, hay como un curador, después están los facilitadores, que son 2 o 3, y luego los que escriben que son aproximadamente 12 personas. Hacemos una presentación inicial en la que se dice cuales son los temas de los que se puede escribir. Una dinámica que hicimos para el segundo libro, teníamos una pizarra en la que escribimos a la izquierda los temas de los que se quería hablar, al medio los temas en los que estabas escribiendo y a la derecha los temas que se había cerrado. Simultáneamoente todos accedían a los archivos de todos. Estaría bien conbinar los encuentros con los Book Sprint por ejemplo sobre América Latina y laboratorio, así le ofreces a la Institución patrocinadora una prueba de que no es una fiesta de dos semanas.

Pero concretamente ¿cómo surge Tanq?

Es una Iniciativa mía con Sandra Salcedo, ella es filósofa. Hace tiempo que veníamos hablando sobre hacer este proyecto. Nos asociamos y creamos una asociación civil que recientemente está operativa. Nuestra inquietud inicial es que creemos que en la realidad peruana no se valora la experiencia como se debería. Vemos muchas cosas mal hechas. Muchas cosas que no se pueden hacer porque no se contemplaron problemas. No se valora la opinión del experto y queremos dar un espacio a esa experiencia. La primera idea fue crear una especie de consultora, sin consultores internos sino que tenemos una red de expertos o de personas especialistas y conforme nos pidan consultorías nos agrupamos para reuniones de trabajo para las que se nos contrata como consultores. Después de darle vueltas, llegamos a esa idea de Book Sprint a través de FLOSS Manuals, para ofrecer el libro como el resultado de una consulta modular. Somos gente joven, tuvimos un espacio justo abajo de escuelab, pero por unos problemas del contrato de alquiler tuvimos que salir de allí. Así que ahora no tenemos espacio.

Tenéis los libros disponibles en pdf en la red, ¿verdad?

Sí, con licencia Creative Commons. Todo el mundo se lo puede descargar y redistribuirlo siempre que se atribuya la autoría y se conserven los textos en su forma original.

Entonces, ¿lo que hacéis son estas asesorías y las publicaciones?

Sí, bueno, crear una comunidad pensante, experimentada, independiente y libre. Como un acumulador de experiencias, recoger el pensamiento crítico que está disperso. Pero vamos aprendiendo en el proceso, nos falta aprender más e inyectarle financiamiento.

Para ir cerrando la entrevista, antes te que quería preguntar si tu trabajo en Escuelab, como director de investigación y desarrollo, te permite seguir con tus propios proyectos.

Por un lado sí, pero por otro es muy absorbente. Estamos en proceso de ir articulando mejor el equipo, para distribuir las responsabilidades. Hemos contratado recientemente a un coordinador. Por un tiempo he estado sumergido completamente en Escuelab y recién empiezo a respirar nuevamente.

¿Confías en que Escuelab tiene proyección de futuro?

Sí. Me dedico más que nada a buscar oportunidad de desarrollo posteriores del proyecto. Para mí Escuelab está en el 40% de su potencial.

Pues eso es todo, muchísimas gracias!

 

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